Los residentes de Lomas del Rubí continúan atrapados en la espera de justicia y reparación tras el devastador deslizamiento de tierra que ocurrió el 2 de febrero de 2018. Este evento natural, atribuido en gran parte a las obras de construcción realizadas por Grupo Melo, afectó a 180 viviendas y ha resultado en daños que superan los 100 millones de pesos.
La situación ha llevado a 125 personas a demandar a la constructora por daños a la propiedad, a la vez que también han presentado una demanda contra autoridades municipales que, según ellos, negligentemente otorgaron los permisos necesarios para la obra que se considera culpable de la tragedia.
Un Colapso que Cambió Vidas
Las imágenes de Lomas del Rubí son desoladoras. Las ruinas de las casas se amontonan en lo que alguna vez fueron calles transitables. Guadalupe Magdaleno González, habitante desde hace casi 40 años, rememora cómo su padre la instó a abandonar la casa en un momento de caos. "Me topé con esa novedad y no tenía a dónde ir", relata con un tono de angustia.
La Fiscalía General del Estado (FGE) está llevando el caso, pero el avance es mínimo. La primera audiencia contra Grupo Melo se llevó a cabo apenas el 27 de febrero pasado, casi ocho años después del desastre. “Este es apenas el inicio de un proceso que puede alargarse indefinidamente”, comentó Maximiliano Ramos, fiscal regional en Tijuana. Ahora, la fiscalía tiene un plazo de seis meses para completar su investigación antes que el proceso avance hacia juicios más formales.
Demandas y Negociaciones
La primera demanda se centra en la responsabilidad de Grupo Melo en el deslizamiento; la segunda se dirige a la administración municipal por la emisión de permisos. Las quejas por la tardanza en la justicia han incrementado la frustración entre los afectados. Sin embargo, algunos, como Atalia Ramos, están dispuestos a llegar a una negociación con la constructora para evitar una prolongación aún mayor del proceso.
Ramos declaró: "Esto es un proceso jurídico, realmente son años". Tanto ella como el fiscal subrayan que ahora se busca no solo una compensación económica, sino también la rehabilitación de las viviendas dañadas.
La Denuncia Contra las Autoridades
Desde 2018, un grupo de 15 afectados presentó una denuncia contra funcionarios municipales, señalando la falta de responsabilidad en la expedición de permisos para la obra que causó los daños. Sin embargo, este caso se cerró sin resolución bajo la administración de la síndica procuradora Ana Marcela Guzmán Valverde. Ante esta situación, los afectados han acudido al Tribunal Estatal de Justicia Administrativa (TEJA), que aún no ha emitido una resolución.
Antonio Albuerne Gómez, abogado de los afectados, ha mencionado que su grupo busca una compensación total de 7 millones de pesos para reparar los daños sufridos. Enfatizó la corresponsabilidad entre el gobierno estatal y el municipal, al señalar que ambos permitieron que la construcción se llevara a cabo en un área de riesgo.
Sosteniendo la Esperanza
A pesar de los obstáculos y el prolongado dolor emocional, los residentes aún mantienen la esperanza de que la justicia prevalezca. Sin embargo, el ambiente es sombrío. Magdaleno observa como 20 de sus vecinos han fallecido en los últimos años, y muchos otros han abandonado el área, dejando casas vacías que están siendo ocupadas por personas ajenas al vecindario.
“Me da tristeza, son cosas que a uno le costaron. No importa cómo hayas tenido la casa, la mayoría de los vecinos que quedan son de la tercera edad”, comparte, a la vez que expresa su temor de dejar la casa, incluso cuando es considerada una zona de alto riesgo.
Conclusión
Los residentes de Lomas del Rubí continúan enfrentando un futuro incierto después de varios años de espera y deudores de una reparadora respuesta de la justicia. La comunidad, que ha sido fuertemente impactada por una tragedia que nunca debió suceder, lucha por salir a la superficie de la desesperación y el olvido, anhelando que las promesas de justicia de hecho se materialicen en una respuesta tangible y a tiempo. La historia de Lomas del Rubí es un recordatorio de que el progreso y la seguridad deben ser prioritarios en el desarrollo urbano.










