Tijuana, BC – El uso de anclajes subterráneos en construcciones recientes ha levantado una ola de indignación entre los habitantes de la calle Loreto en la colonia Madero Sur, quienes acusan que estas prácticas han causado graves daños a sus viviendas. Su malestar ha culminado en denuncias penales contra las empresas y personas responsables de la construcción de una torre habitacional en la zona.
Anclajes: Un Método de Construcción Controvertido
Elmer Peña Ruvalcaba, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) en Tijuana, Tecate y Playas de Rosarito, explica que el sistema de anclajes se utiliza para reforzar edificaciones en áreas con inestabilidad topográfica o tipo de suelo, una práctica legalmente permitida. Sin embargo, la controversia radica en la forma en que se implementa, especialmente cuando estos anclajes invaden el subsuelo de propiedades vecinas.
Luis Jesús Romero Pérez, representante legal de los vecinos afectados, señala que los daños se han presentado porque "si las propiedades de los vecinos hubieran sido propiedad de la constructora, no hubiera habido problema", sugiriendo que la legalidad se ha vulnerado en la introducción de estas estructuras sin el consentimiento adecuado.
"El sistema de anclajes es utilizado preferentemente en carreteras", destaca el abogado, enfatizando que en este contexto no afecta estructuras adyacentes debido al amplio derecho de vía.
Daños Animales y Estructurales a las Vivencias
Los residentes afectados indican que han experimentado vibraciones significativas que han llevado al deterioro de sus hogares. Aseguran que fueron engañados para firmar un documento que fue utilizado para justificar la colocación de los anclajes, los cuales inicialmente se les informó que serían temporales y de corta extensión. Sin embargo, a través de una inspección se confirmó que las perforaciones alcanzaban hasta 15 metros de largo, mucho más de lo prometido.
Uno de los vecinos lamenta: "Nos dijeron que solo serían unos pocos metros y ahora hay estructuras que depreciarán nuestros inmuebles, limitando incluso la posibilidad de construir a profundidad", lo que refleja la angustia de muchas familias en este sector.
Un perito valuador contratado por los afectados informó que las viviendas lesionadas han perdido hasta un 30% de su valor comercial, agravando la situación financiera de los propietarios.
Falta de Permisos y Acciones Inadecuadas
Además de los problemas estructurales, los residentes denunciaron que la constructora sólo contaba con permisos para la demolición de una vivienda y trabajos de movimiento de tierra, pero no para la edificación de la torre habitacional ni la colocación de anclajes. Pese a ello, las excavaciones continuaron, colocando al menos 67 anclajes sin el visto bueno de las autoridades competentes.
La Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción ha subrayado la importancia de seguir el reglamento de edificaciones, que establece distancias de separación entre nuevas construcciones y viviendas existentes, una norma que aparentemente no se ha respetado en este caso.
El Colapso en la Calle 10: Un Ejemplo Más de Riesgo
Recientemente, la ciudad fue testigo del colapso de la calle 10 en la Zona Centro, atribuido también a invasiones de anclajes, lo que resalta la peligrosidad de tales prácticas en áreas urbanas. Este incidente no solo causó el cierre temporal de la vía, afectando el comercio local, sino que también amenazó la estabilidad de un edificio residencial cercano.
Jorge Escudero, expresidente del Colegio de Ingenieros Civiles de Tijuana, concluyó que “en espacios urbanos, el uso de anclajes se complica. Puede interpretarse como una invasión del predio vecino”.
Conclusiones y Perspectivas
La situación en Tijuana revela un gran dilema entre el desarrollo urbano y la seguridad de los residentes. La comunidad continúa preocupada no solo por el valor de sus propiedades, sino también por la estabilidad y seguridad de sus hogares. Las acciones legales emprendidas por los vecinos parecen ser solo el comienzo de un proceso más largo que procure justicia y una revisión exhaustiva de los métodos de construcción que se están utilizando en la región.
Además, los residentes claman por un enfoque más responsable y regulado a la hora de implementar tecnologías y técnicas de construcción, asegurando que medidas adecuadas se tomen para proteger tanto a las vecindades como al entorno urbano en su conjunto.










