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Infraestructura en Baja California: Un reto en medio del crecimiento poblacional

Baja California se enfrenta a un significativo desafío en infraestructura, a pesar de su rápido crecimiento poblacional impulsado por la migración interna. Con una expansión que no se ha traducido en un aumento proporcional de los recursos, tanto el gobierno estatal como el municipal se ven limitados en su capacidad para atender las demandas de una población en constante aumento.

Una ciudad en crisis

Tijuana, el municipio más grande de Baja California, presenta un rezago alarmante en términos de infraestructura. Según Mario López, miembro de la Alianza por Tijuana, la ciudad tiene más de 30 años de atraso en la implementación de un tren ligero que conecte la garita de San Ysidro con áreas clave de la ciudad. La propuesta, que nació en los años 90, nunca materializó a pesar de contar con un proyecto ejecutivo. López destaca que, a diferencia de San Diego, cuyo sistema de transporte comenzó a desarrollarse en las décadas de 1960 y 1970, Tijuana ha fallado en aprovechar su privilegiada proximidad con esta ciudad californiana.

Luis Fernando González Vergara, presidente de la Sociedad de Urbanistas de Tijuana, enfatiza que las decisiones sobre nuevos proyectos se han vuelto reactivas y carentes de una visión a largo plazo, lo cual contribuye al grave problema de movilidad y calidad de vida en la región.

La visión económica limitada

Ismael Plascencia López, economista y profesor en Cetys Universidad, resalta que la falta de infraestructura adecuada afecta directamente las oportunidades de inversión y empleo. La dinámica económica de Baja California no solo se ve obstaculizada por una infraestructura deficiente sino también por la falta de recursos que recibe del gobierno federal, a pesar de su crecimiento poblacional.

"Sin infraestructura no hay inversión, y sin inversión no hay producción," sostiene Plascencia, quien subraya que el crecimiento continuo de la población por la llegada de personas de otros estados complica aún más el panorama.

Roberto Lyle Fritch, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, agrega que esta situación ha devuelto a la ciudad a un ciclo de desigualdad en la calidad de vida, evidenciando una falta de servicios, movilidad, vivienda digna, y espacios públicos.

Inversiones en infraestructuras y su historia

Los datos sobre la inversión pública en infraestructura muestran una caída drástica desde la administración de Francisco "Kiko" Vega, quien invirtió apenas 3,032 millones de pesos durante su gestión, un 34.87% menos que su predecesor. En contraste, el gobierno de Jaime Bonilla Valdez destinó solo 1,517 millones de pesos en un periodo muy limitado marcado por la pandemia.

La actual administración, encabezada por Marina del Pilar Ávila Olmeda, ha comenzado a reactivar inversiones en infraestructura, con un presupuesto que alcanza los 7,100 millones de pesos en los primeros cuatro años. Sin embargo, estos esfuerzos siguen siendo insuficientes para enfrentar el histórico rezago que tiene el estado en esta área.

Proyectos olvidados y nuevos comienzos

Entre los proyectos destacados, se encuentra el tren ligero que, aunque prometido en administraciones anteriores, sigue sin concretarse. La administración de Bonilla impulsó una idea de tren interurbano que fue cancelada por considerarla inviable, y aunque Ávila Olmeda ha manifestado su intención de darle nueva vida a este transporte masivo, la incertidumbre persiste.

La situación tampoco es mejor para otros proyectos vitales, como la construcción de una desaladora en la costa y la rehabilitación de carreteras dañadas, que requieren millonarias inversiones. Sin embargo, la reciente visita de Claudia Sheinbaum enfatiza que se destinarán 35 mil millones de pesos a obras esenciales, un monto considerable pero aún inferior a lo necesario.

El camino por recorrer

Ismael Plascencia también advierte que la situación económica de Baja California está estrechamente relacionada con su vecino del norte. La dependencia del estado de los mercados e iniciativas estadounidenses hace que la falta de infraestructura sólida sea aún más problemática en un contexto de recesión económica.

Finalmente, es imperativo que las autoridades reconsideren sus estrategias y enfoquen esfuerzos en desarrollar infraestructura adecuada que no solo mejore la calidad de vida de los residentes, sino que también potencie la competitividad y el atractivo del estado para futuras inversiones.

En suma, la problemática de infraestructura en Baja California no es simplemente un reto local, sino un reflejo de la falta de una planificación estratégica que es crucial para el futuro desarrollo de la región. Como advierten los especialistas, la falta de acción en este ámbito podría comprometer no solo el crecimiento económico, sino también la calidad de vida de millones de habitantes.